Ensayos y crónicas sobre fronteras y pertenencia · Essays and chronicles of borders and belonging

Te regalo unas palabras

Read this in English

Hay fechas que tocan el corazón como campanas antiguas.
Y aunque el tiempo corre y la vida nos empuja,
siempre queda un gesto que atraviesa los años como un puente:
escribirle a quien amamos.

Porque la palabra es más que tinta o sonido:
es memoria que se guarda,
es abrazo que no envejece,
es el modo más humano de decir:
“estoy aquí contigo, incluso cuando el mundo cambia”.

Escribir es dejar una huella que no se borra,
es dar testimonio de lo que sentimos hoy
para que mañana podamos releer nuestro propio latido.
Y en un cumpleaños —esa frontera luminosa entre lo vivido y lo que vendrá—
las palabras se vuelven un regalo que no se rompe,
que no envejece,
y que siempre encuentra su lugar en el alma del otro.

Por eso hoy, Romina, te regalo estas palabras.

A woman walks confidently down a sunny sidewalk, wearing a cowboy hat and a denim jacket over a white top, paired with light jeans. In the background, there are trees and buildings, with a sign that reads 'BELIEVE IN A BETTER WAY'.

Hoy cumples 39 años, mi querida amiga y compañera de vida.
Eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mis días,
la que me impulsa a ser mejor persona,
la que transforma la rutina en un acto sagrado.

Llegaste hace algún tiempo, un poco rota,
y yo también lo estaba.
Viajamos durante años en direcciones contrarias,
hasta que un día, después de tanto andar,
nos volvimos a encontrar en el punto exacto
donde el alma reconoce lo que le pertenece.

Emerson decía que la vida no es azar, sino armonía en desarrollo,
y tú llegaste justo cuando ambos necesitábamos ser reconstruidos.
Whitman soñó que somos hojas del mismo campo,
creciendo bajo un mismo sol
;
y así somos tú y yo: distintos, pero sostenidos por una misma luz,
una misma fe secreta en la perfección del tiempo.

A veces pienso que el universo nos soñó mucho antes,
que jugó con los espejos del destino hasta reunirnos
cuando aprendimos a mirar sin miedo.
Y en esa mirada, sin nombres ni promesas,
entendimos que amar no es poseer,
sino reconocerse como parte del mismo latido.

Tu belleza no depende del reflejo,
sino de la verdad que despiertas en quien te contempla.
Esa belleza que no se impone, sino que ilumina,
que no exige, sino que abraza.

Feliz cumpleaños, compañera mía.
A tu lado todas las batallas se vuelven más ligeras,
y la vida más colorida,
como las montañas que custodian los árboles
y el cielo que nos cobija.

Eso somos tú y yo:
un paisaje en equilibrio,
una conexión perfecta.


Descubre más de Emiliano del Refugio

Suscríbete para recibir las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más de Emiliano del Refugio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Continuar leyendo